martes, 26 de mayo de 2009

La Princesa


Cuando decimos erase una vez, no siempre es pasado muchas veces es presente reciente, así lo recordaba el abuelo que recostado en la silla de mimbre frente al zaguán y con el árbol de seme ruco al costado descansaba de su larga caminata desde su cuarto hasta donde logro llegar.

Al ver al frente pudo ver un tierra árida de las estepas de vía al Tocuyo, muy cerca de Quibor, donde los chivos son los perros de casa, y su alegría saltarina es la rozagante fuerza que da impulso al cardón y el viento sopla para recordar que Dios está presente.

El calor de la zona no es más que una cubierta de amor de la naturaleza que preserva santa la tierra fértil para la vid.

Y que infunde al artesano el espíritu creador y formador de arte propio de los primeros tiempos, cuando todo era perfecto, cuando todo era bueno, cuando no nos vestíamos con mentiras para poder proteger la verdad que nos hace libres, ni omitíamos verdades para no herir lo que no se puede herir, porque el tiempo era perfecto, porque la verdad estaba entre nosotros y la verdad no permitía que nos separáramos, la verdad era esperanza, la verdad no era dura, la verdad era que éramos indefensos, pobres de materia y ricos en amor.

En esta ilusión de comienzo vivía una princesa que despertó al amor y aun que en la perfección no había límites ella y su corazón un día estaba separado por un rio el cual no permitía que hablaran, la princesa hablaba al eco y el eco no revotaba al otro lado del rio.

El rio aun que era tan profundo como una tela cuando trataba de cruzar el ultimo pie terminaba siempre en principio y mirando al frente que nos devolvió.

El amor tampoco no podía cruzar el rio, porque estaba cargado de regalos, que lo hacían pesado.

Así pasaron meses, que parecían años, que parecían siglos, pero una lagartija que ya había vivido siglos dijo al amor ¿cómo sabes que la princesa es tu molde? el amor sin titubear dijo familia de la serpiente eres y aun que no dejare que mordida cambie mi razón te responderé.

La princesa es mi molde a corazón porque una vez ahí estuve una vez ahí fui formado y mi tamaño y razón es volver ahí. La lagartija aunque familia de la serpiente inicio de toda confusión dejo aun colar un poco de verdad, y dijo: libera los regalos y trata de pasar el rio para que puedas estar dentro y sentir tú latir por siempre.

Pero como dejo los regalos dijo el amor no puedo es lo único que tengo mío de la creación!!!!!

Y así nació la tristeza la cual apenas podía abrir sus ojitos frente al amor y el amor y la tristeza se acompañaron unos meses que parecían años que parecían siglos, pero una lagartija que ya había vivido siglos dijo al amor ¿cómo sabes que la princesa es tu molde?, en esta nueva interrogante se despertó de su sueño la esperanza que como es delgada pero muy muy muy muy muy larga, cubrió inmediatamente el rio, y el amor dejo recostada a la tristeza en un árbol grande y frondoso verde, el cual le comenzaron a llamar desde ese momento el sauce llorón; para que durmiera mientras descansaba y a pie veloz el amor cruzo el rio y en el molde de la princesa alcanzo y así nació el corazón.

El cual al hablar el amor se mueve al compás de los cantos sonoros que nos dice el amor y que nos cuenta de dónde venimos y a donde vamos, de quienes somos y por qué estamos.

Una mano repentina toco el pecho del abuelo cuando paro justo en el medio donde el molde aún guarda al amor y comenzó al amor hablar tan rápido que el abuelo se cansó, la mano y quien la acompañaba se sonrojo y dijo aun me piensas así viejito, y mirando esas mejillas sonrojadas el abuelo le respondió no aun no te pienso así, te veo así te tengo así y con un abrazo fuerte el abuelo y la mano de la que era la princesita se recostaron a mirar lo bonito que la naturaleza había hecho para ellos y a pensar que se les había olvidado la tristeza debajo de que aquel sauce llorón.

Donde los meses que parecían años que parecían siglos, pero una lagartija que ya había vivido siglos dijo al amor ¿cómo sabes que la princesa es tu molde?.

Y colorín colorado este molde aún no ha continuado, porque el día que el molde no contenga un corazón que cante al son de los latidos ese día seguramente el sauce hará despertar a la tristeza y con los meses que parecen años que han pasado ya está tristeza habrá crecido y se habrá alimentado y probable que la esperanza está debajo de las aguas del rio esperando siempre.

Así los viejitos abuelos vivieron felices y jugaron con lombrices.