martes, 22 de agosto de 2017

El Cunaguaro un guaro de afuera



No quiero que pase un día más sin poder contarles a Uds. mi Historia, les dijo el gran abuelo cunaguaro.

Cuando aún no había venido al mundo, un día mis padres se encontraron y mi Madre quien es intuitiva pudo ver en el interior de mi padre que ahí habitaba yo por eso su naturaleza era bella.

Inmediatamente su cuerpo comenzó a emitir un olor bellísimo que la naturaleza solo lo permite cuando a uno le gusta una persona ese olor se llama química.

¿Por qué se llama química le pregunta su nieto, química no es lo peligroso que le ponen a las plantas para que no le nazca al lado la hierba mala que le quita su alimento a las plantas?

El abuelo muy contento le dice, estoy orgulloso de ti porque eres muy observador, pero no’ no solo se le llama química a eso, se le llama química cuando a nosotros nos gusta alguien, es ese sentimiento de bondad que encontramos en el otro junto a un aroma que no sabemos definir exactamente, por que funciona diferente para cada quien, pero que nos hace quitarnos por un momento nuestra capacidad de limitar al otro ser, para entrar en querer estar y compartir con ese otro ser un gran tiempo o a veces poco tiempo.

¡Ahhhh abuelo entonces nosotros tenemos química porque todos tus nietos queremos estar contigo!
El abuelo suelta una lagrima y le dice claro que sí.

Continuemos les dice; entonces mis padres se encontraron y de ese encuentro en el interior de mi madre mi padre le regalo su parte de bondad y belleza que era yo, desde ese mismo momento amo a mi Madre.

Ella trabajaba mucho con la flores del campo, las flores le hablaban y le decían donde querían estar y muchas cosas más, el hablar con las plantas es un don que no todos podemos tener y madre lo tiene.

Una noche una de las flores por envidia que mi madre trataba a todas las flores igual, queriendo ella ser la flor que más luciera, llama a mi madre y le pide que le haga un arreglo con ella, mi madre le dice que sí que con todo gusto; pero zassss mientras hacia el arreglo tropezó con un piedra y cayó por un lomita, yo que estaba en su interior trate inmediatamente de sostenerla con cada golpe que se daba al caer pero como aun no tenía fuerzas porque estaba muy pequeñito me lastime mi brazo que aun hoy día tengo lastimado y que a diferencia de otros es el recuerdo de que trate de ayudar a mi mama.

Así fue como fui creciendo mi mama me cuidaba y yo cuidaba a mi mama y cuando ya estaba lo bastante grande en su interior unos meses después comencé a decirle a mi Mama que quería venir a la pradera a ayudarla, a darle amor, a darle algunos travesuras, a darle aliento cuando llegase cansada, y sobre todo a decirle que nunca podre’ pagarle su gran amor por dejarme venir al mundo y escoger la vida antes que la soledad.

Es así como hoy les cuento esto para que vean que cada una de nuestras madres seguramente les pasó igual y así como yo respeto, cuido, protejo, trabajo y amo a mi Madre su tátara abuela, Uds. deben hacer lo mismo con sus padres.

Quiero que alguno me diga porque tenemos que hacerlo.

Inmediatamente 3 de sus nietos suben la mano y dicen yo yo yo; a ver uno por uno.

¿El primero dice porque nuestra madre nos ama?

¿El segundo dice porque nuestra madre trabaja para nosotros?

Y el tercero que estuvo siempre muy atento dice abuelo tenemos que hacer todo eso que nos dijiste y también hacer lo mismo con muestro padre porque nosotros somos una parte de ellos y quien se hace daño a sí mismo, nadie se hace daño a si mismo?

El abuelo los abraza y les dice los amo con todo mi corazón Uds. van a ser unos grandes cuando crezcan.

Y colorín colorado este cuento ha finalizado hasta la próxima.

Este cuento es dedicado a todos los padres y en especial a las madres solteras que hacen de este mundo un mundo lleno de amor y con su trabajo arduo les enseñan a sus hijos que l amejor forma de ser alguien y que te respeten es con el trabajo duro y el amor y respeto por los demas.

lunes, 26 de junio de 2017

La pulga y Buey

Ya está próximo mayo el mes del cordonazo de San Francisco, el mes de la cruz de mayo, el mes de los Diablos y los espíritus que vienen a la sabana.

Ya todos se están preparando contentos y asustados, porque con la llegada de mayo deberían de llegar las lluvias, las deseadas lluvias que inundan los esteros, que dan vida nuevamente a las tierras que hacen florecer los pastos, las flores, la alegría de la vida, hacen que los ríos traigan nuevos alimentos a toda la tierra llena de animales.

Pero al igual que esto pasa también los animalitos se asustan, porque cuando llueve en la sabana llueve dicen los más sabios, el agua pareciera un diluvio, los causes de los ríos se desbordan, las lagunas se vuelven mares.

Hay quien dice que cuando llueve hay que acordarse de santa bárbara.

La familia de buey que vive en la parte más baja del estero está muy feliz porque ellos aman el agua. Le comenta la hija más pequeña al papa ahora voy a poder tener mi propia posa verdad papa, porque seguramente la laguna crecerá más del doble.

Riéndose le dice claro hija mía cuando la laguna crezca tendrás tu posa para ti sola, y podrás invitar a todos tus amigos a compartir buenos ratos.

Mientras se divierten y comparten en familia notan que en la orilla está llorando una pequeña y se preguntan ¿quién será? No veo a nadie dice el papa buey mientras seguía buscando pero por más que buscaba no lograba ver a nadie.

Cuando de pronto cuando iba a poner una pezuña en la orilla le gritan con mucha fuerza la pequeña cuidado amigo ¿que no ves que me puedes maltratar?, y al asomarse ve a la pequeña pulguita triste.

Hola soy el papa buey que junto a mi hija estamos disfrutando la laguna, porque vivimos en la parte baja y tu ¿cómo te llamas? ¿Dónde vives?, ¡yo soy pulguita y vivo con mi Mama en los matorrales junto a los arboles de apamate, oye nunca había hablado con algún vecino de por aquí, nosotros somos nuevos acabamos de llegar y estas lluvias me dan muchísimo miedo, dice la pulguita.

No amiga no tienes que temer las lluvias son maravillosas le dan vida a todo esto, pero la interrumpe la pulguita ¡si pero nuestra casita la construimos junto a la laguna y si esta se inunda pues nos inundará nuestra casa y eso me tiene llena de miedo.

Pues si quieres podemos ir a hablar con los otros vecinos y entre todos les ayudamos a construir una casita más arriba! Dice la Buey muy contenta y feliz de poder colaborar.

La pulguita que no conocía ni tenía sentido de la colaboración le dice, si pero es que eso sería muy caro nosotros no lo podemos pagar, mi mama es jubilada y yo apenas puedo trabajar en la casa porque estudio todo el día para poder ayudar a mi mama.

Jajajaja comenzó a reír la buey, pero que dices si nosotros en esta sabana nos ayudamos todos cada uno pone sus habilidades al servicio de los demás, así podemos estar seguro que todos nos beneficiamos de los conocimientos de cada uno y nosotros los mas pequeños nos ensenan esto desde que estamos chiquitico porque dicen los mayores que de esta manera se evitan muchos de los problemas que tienen otras sabanas y podemos disfrutar más de todas la cosas que nos regala la sabana.

No eso no sirve porque nadie nos ayudara, quien querrá ayudarnos porque tendrían que hacerlo?.

Uds. como que no han vivido cerca de gente buena! Dice la buey! Que lastima por que se han perdido de ver como la solidaridad rinde grandes frutos y genera una gran gran paz y prosperidad para quien la da, más que para quien la recibe.

Acepto dice la pulguita hablare con mi mama y ya te doy  la respuesta, mi mama es una gran persona y estoy seguro de que ella estará muy feliz.


domingo, 23 de abril de 2017

El Tucan y El Morrocoy

Estaba llegando a su casa el morrocoy cuando de pronto vio a un Tucán llorando, al verle el morrocoy lo invito a su casa para que se tomaran una sopa, a lo que el Tucán no pudo decir que no.


Mientras el Morrocoy hacia la rica sopa con la rapidez que los caracteriza, le iba conversando al Tucán de cómo le había ido en el día, que como generalmente es un poco lento y que no le daba tiempo en el día de terminar todas las tareas que le gustaría hacer.


También le contó que vio a la Sra. Vaca junto a la vereda muy emocionada porque ya su becerro está corriendo muy rápido, y que al pasar por la loma la que está junto al árbol de semeruco ya estaba cantando la chicharra anunciando que muy pronto las aguas vienen a regar el suelo.


Así se pasó todo el rato pero nunca le pregunto qué le pasaba, nunca lo invito a que le contar el porqué de sus lágrimas.


El Tucán poco a poco se fue sintiendo muy bien y desde de un largo rato y ya dispuesto para comer, le dice al Morrocoy, quieres saber por qué lloraba?


No responde el Morrocoy, sorprendido le pregunta por qué?


Fácil dice el Morrocoy yo te he invitado a mi casa a comer esta rica sopa porque quiero que te sientas mejor, porque quiero apoyar a un amigo que eres tú, pero no quiero compadecerme de ti eso no es de amigos, así es que si necesitas algo solo pídemelo y si puedo dárselo lo haré sino te diré que no, pero nunca me pides que te comparezca; ahora bien si necesitas que te escuche solo eso con todo gusto lo haré si eso te hace sentir mejor.


Fíjate le dice el Tucán eres sabio amigo mío, lo primero que pensé cuando me invitarte a comer es que quería saber que me pasaba para contárselo a los demás, y por eso no dije nada, luego mientras me contabas tus anécdotas del día fue bajando mi suspicacia para dejar entra el buen ánimo.


Con solo el compartir ya me siento mejor y veo que mi problema que era que no me daba tiempo en el día veo que otros la tienen peor así que me da pena haber visto mi problema tan grande.


Y comenzaron a comer y siguieron hablando y hablando hasta que se hizo muy noche, pero esa conversación se las contaré en otro cuento.


Y colorín colorado este cuento ya no ha de ser continuado.


Aprendizaje: El valor de la compasión y el no juzgar a nuestros problemas como muy grandes sin haber podido ver el mundo en general.

Moraleja: Que los problemas no nos quiten la alegría, solo que nos ocupen para resolverlos pero nada más.

Además si de verdad quieres ayudar a un amigo no le trates de interpretar su vida solo acompáñalo el resto ya solo Dios dirá.