sábado, 24 de febrero de 2018

La Abeja y el Cristo Fue

Jum jum, jum jum que rico esta todo esto, decía la abeja mientras pasaba de flor en flor recolectando el dulce néctar de las flores del mastranto.

Pronto como traído de otro mundo las antenita de la abeja envían un mensaje a las demás (casi como que tuvieran un teléfono móvil jejeje) de que había encontrado una siembra de mastranto dulcita y que vinieran para aprovechar así todas de este dulce néctar.

Desde la rama de una árbol un Cristo Fue la observaba pensado "Cuando este ya llena de néctar me la comeré como un dulce de la mañana, hay que sabroso solo me toca esperar", sin este saber aún, que la abejita bien colaboradora había llamado a sus amigas a que vinieran a recolectar también el néctar en el mismo lugar.

Mientras pasaba el tiempo la abejita seguía en sus labores y el pajarito solo esperaba y esperaba para poder comerse a la abejita.

Pasado un rato sin medir palabra se abalanza sobre la abejita pero por gracia de dios la abejita escucha un zumbido que le hace voltear y ver que rápidamente venia el pajarito a lo que la abejita vuela y se esconde dentro de una de las flores y exclama: Pajarito que haces? no ves que estoy trabajando? y el pajarito no hablaba solo revoloteaba tratando ver de dónde venía la voz de la abejita.

Pasado unos momentos que parecían horas para la abejita, esta exclama pajarito no me hagas daño no vez que puedes comer el fruto de los árboles que son más sabrosos que yo?

Ya un poco cansado le dice el Cristo Fue, Abejita yo me alimento de frutos pero también me alimento de insectos como tú, así es que por que no sales y te dejas comer, sabes que al final yo ganare y te comeré.

En su interior la abejita ya cansada también, piensa! Como que tiene razón voy a abandonar ya todo, no tiene sentido estar con todo esto, si al final el pajarito me va a comer!, pero de pronto escucha a una de sus amigas comunicándose con ella por las antenitas, preguntándole donde estaba que ya habían llegado.

A lo cual esta se llena de valor nuevamente y le dice al pajarito, aquí estoy, le dice, aquí atrás y cuando voltea ve a la abejita revoloteando y se lanza a comerla, pero de pronto casi cuando ya la tenía muy cerca se aparece detrás de la abejita una gigante silueta negra eran muchísimas abejas y el pajarito se frena tan rápido que pierde el equilibrio y se cae al suelo.

Todas las abejitas al ver lo que pasaba se abalanzan contra el Cristo Fue, pero la abejita corre y las detiene; y les dice: no le hagan daño, muchas veces la naturaleza que llevamos dentro nos hace pensar que es correcto lo que hacemos pero no es así, si devolvemos daño con daño que hemos hecho seguramente que nada.

Así es que regalémosle a este pajarito unas cestitas de miel para que el también disfrute.

El pajarito estaba como en un sueño nunca pensó que esto pasaría y desde ese momento el pajarito nunca más se volvió a comer un insecto y solo comía los frutos de los árboles y se convirtió en el mejor amigo de las abejas.

Y colorín este cuento no tienen FIN....


Moraleja: Muchas veces pensamos en renunciar cuando las cosas no salen como queremos o cuando son adversas sin pensar que ya hemos sembrado y que los frutos están cerca, la abejita no fue mezquina y compartió la información con su amigas, esto sin querer fue una buena siembra ya que luego la protegieron y por otro lado está el pajarito que aunque espero y espero con paciencia no logro comerse a la abejita, con lo cual no siempre lo que esperamos se tiene que dar como queremos, porque si comió algo rico pero no lo que él esperaba.