Una vez cuando el invierno ya estaba de
pasada, la mañana banaba a la sabana con su dulce roció matutino.
Que sabroso roció matutino dice el Papa
Cardenal que venía de dar dos vueltas al árbol para ejercitar sus alas.
Cuando un Querrequere que estaba
parado en otra rama, dice: que tiene de bonita esta mañana? otro día más con
las mismas penurias, mis problemas de ayer son los mismos de hoy? que tiene de
bonito?
Hoy estamos siguiendo lo malo de ayer.
Inmediatamente el Cardenalito se
entristeció, su corazón se le compungió, podía creer que uno de sus amigos
estuviera con esa actitud.
Como era posible que no se diera cuenta
del regalo que significa cada día.
Y temeroso e cardenalito de que su
amigo no quisiera hablar solo se despidió y entro en su casa.
Así pasaron muchos días hasta una tarde
cuando los cardenalitos pequeños llegaron a casa, uno de ellos el más pequeño
le cuenta a su Papa que viene muy contento porque un amigo de su escuela que no
sabía volar y que siempre decía que odiaría saber volar, hoy cuando la maestra
les ensenaba como volar este amigo de él estaba totalmente reacio a aprender.
Él le dijo yo te doy una razón para
poder volar amigo y la razón es que todo es voluntad, la voluntad todo lo
puede, yo te apoyo yo estoy aquí al igual que tu aprendiendo, yo no sé volar la
maestra hoy está enseñándonos a volar, si tú tienes voluntad puedes cambiar,
puede hoy ser un día especial, el día que aprendas a volar.
Inmediatamente el Papa cardenal soltó
una lagrima de felicidad, su hijo le había ensenado dos cosas importantes, la
primera la solidaridad, no quedarse callado viendo a un amigo afrontar sus
miedos solo, y segundo el poder de la voluntad que todo lo mueve.
Dios nos regala las herramientas pero
en nosotros esta si las ocupamos para ser felices o no; el Papa Cardenal luego
de abrazar a su hijo y felicitarlo por su labor en este día, salió corriendo
para hablar con su amigo el Querrequere y decirle lo bueno que la sabana le
regala todos los días, lo bonito de tener amigos, lo increíble de tener una
familia.
El Querrequere luego de escuchar al
Cardenalito le dio la mano y le agradeció y le dijo hagamos una carrera hasta
el laguito, seguro que yo gano, y salieron volando rápidamente, y de repente
este cuento se acabó.
quien es el autor
ResponderEliminarquien es el autor
ResponderEliminares bueno pero no entiendo nada
ResponderEliminar